viernes, 27 de marzo de 2015

La vida son detalles con días.

¿Sabes qué pasa? 
Que sigo viendo los recuerdos sentarse en la mesa de mi terraza a contarte las ganas que tengo de pisar esa playa contigo. 
Quedan susurros aún, de aquellas veces que te cantaba para dormir, y aún así, no podías hacerlo. Sólo quedaba esperar al amanecer para que no tuvieras miedo y poder dormir. 
Puede ser que sea yo, que seas tú, que seamos o que el dejar de haber sido nos haya demostrado que nunca dejamos de ser, pero he pisado una playa, otra distinta, para que esa playa de la que las dos hablábamos sea pisada por primera vez contigo. 
Me imagino los edificios altos del verano, llenos de gente, las piscinas abarrotadas con flotadores de colores de todos los niños y a ti y a mi, ignorando el agobio del calor y sus gentes. 
Quiero que me calmes, que me sigas allá donde voy, y no fue tiempo lo que nos faltó, fue acercamiento, y no duele, pero molesta en mi, y siempre se va a quedar conmigo. 
Por ello no me arrepiento, me enorgullezco de haber hecho de tus noches, aquellas sin dormir, algunas sin hablar y otras hablando demasiado. 
Sé poco, pero lo poco que sé es que te sé, como dijiste, o al menos intente hacerlo lo mejor posible, te lo prometo. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Perderme

La verdad es que no sé que sigo haciendo aquí y no me refiero a escribiendo porque nunca lo supe. 
He llegado a ese momento de inestabilidad en el que hay mentiras que pueden parecer verdad, de lejos. 
Me he perdido entre lágrimas en noches porque sí, porque llorar de día no tiene tanta magia. 
He llegado a querer, a quererte más que a nadie porque creo que eres ese pilar que puede sostenerme, y te daño. 
Daño todo lo que toco, daño lo que miro, me daño a mi. 
Y miro a un lado, al otro, arriba, abajo y sigo siendo la misma estúpida que se sigue preguntando, que por qué se encuentra aquí. 
Perderme es lo que quiero, pero más que perderme yo, que ya estoy lo suficientemente perdida, quiero que tengáis el privilegio de perderme, sí, de vista. Quiero decir. 
Ni Madrid es pequeño, ni yo soy tan grande como para querer quedarme. 

domingo, 11 de enero de 2015

11/1/15

Ni el más estúpido de los recuerdos que me quedan de ti, consiguen hundirme más, no por su sencillez de dolor, ni por su majestuosa forma de cortarme el alma. No me pueden dejar caer más fuerte porque he llegado al tope de mis submundos. 
Lo bonito sería no resurgir con nadie, para que no me puedan romper de nuevo, para que el sol no queme tanto al salir por culpa de haberme encerrado en mi demasiado tiempo. Descuido el papel de mi vida y no hay más. Me supo a dolor todo aquello. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Tenía.

Tenía que haber pensado antes que aquel sería su último abrazo entrelazado contra mi, que aquello ya no taconearía el suelo y no llamaría a mi puerta más como signo de abandono. 
Debí imaginar que las noches serían más frías y que su capacidad de alejarse sería superlativa al dolor que me produce pensar que ya no existe. 
Supongo que cuando miro hacia un lado y no veo nada, tengo claro lo que tengo después de ti, y me imagino lo que ya no llega. 

domingo, 4 de enero de 2015

Un día más.

Me encuentro aquí otro día más, perdida entre mis cuatro paredes mirando fotografías, escuchando a nadie. Y es que se me escapan las letras, de tanto querer decirte. Y te escribo, lo hago y lo sabes, aunque no quieras, aunque no me sirva a mi ni a ti, pero lo hago. 
Como cada día intento cuidarte, intento entender por qué no soy capaz de estar aquí, no sabes hasta que punto me cansa el estar en ninguna parte. Te miro, através de las letras que pronuncias. Me veo a mi más rota que el día anterior, pero me consuela verte feliz sin mi, sin mis locuras "locturnas". Sí, nada de nocturnas, eso era poco para nosotras. 
Este es otro día más y yo estaré otro día menos. 

martes, 23 de diciembre de 2014

No dejaste.

Pudieron pasar días y días, que desde que supe que existías, el mundo me sonreía un poco más. Levantando un sólo dedo de mi mano, puedes comprobar que digo la verdad, mi pulso lo desvela y caemos como tontos sin conocernos. No hace falta que mencione lo que me pasa cuando me miras, porque el brillo de mis ojos me delata y mis manos se pierden por donde yo no sabía que existía camino. No te lo voy a explicar más, porque sé que hay cosas que ni yo sé ni sabremos nunca. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Dejaré la puerta abierta

Entras sin hacer ruido, y me despiertas con tu respiración. Entornas la puerta. Siento que me abrazas por la espalda y te quejas de que no te dejo manta suficiente para taparte. Y me preguntas qué quiero, yo te contesto que a ti, a tu mundo, al arte de tu risa, a los quejidos mañaneros cuando la luz del sol entra por la ventana. Al calor que desprendes cuando sales de la ducha y te paseas como si nada. 
Soñaba, como una niña pequeña. Odio las pesadillas dije para mi, pero no logré entenderme. 
Como cuando te rozo, me entran escalofríos y el frío me invade. 
"Dejaré la puerta abierta por si quieres irte..." Pronuncié aquel día de lluvia en el mes de Diciembre, cuando antes de acabar la oración ya te estabas marchando. Dejando cada noche hasta las tantas donde el tiempo no contaba, donde tus "te echo de menos" me recorrían por dentro como huracanes invernales...